El patio Farmhouse es el lugar donde la vida interior se derrama hacia fuera: donde la misma filosofía de comodidad, materiales naturales y encuentros sin prisas se extiende al aire libre. Es un espacio pensado para mecedoras y columpios de porche, para comidas compartidas en una mesa larga bajo guirnaldas de luces y para el placer singular de ver crecer el jardín mientras se toma el café de la mañana. El patio Farmhouse no aspira al lujo de un resort; busca la comodidad más profunda de un lugar que se siente como hogar.
Los elementos esenciales son sencillos: un columpio con amplitud para dos personas, un par de mecedoras con una pequeña mesa entre ellas y una mesa de comedor para las cenas al aire libre. Todo está construido en madera maciza — pintada en blanco, en su tono natural o sellada con un acabado transparente — y vestido con cojines resistentes a la intemperie en crema, avena o salvia. Jardineras galvanizadas bordean los límites del patio, rebosantes de hierbas, hortensias y plantas colgantes que suavizan la estructura y difuminan la frontera entre lo construido y lo cultivado.
Al llegar la noche, el patio cobra vida de otra manera. Las guirnaldas de luces tejen una suave celosía de luz cálida en lo alto, las velas parpadean en portavelas de cristal sobre la mesa del comedor y el brasero acerca las sillas entre sí. Es el equivalente exterior del salón Farmhouse: un lugar donde el ritmo se ralentiza, donde la conversación desplaza a las pantallas y donde los placeres más sencillos de la buena comida, la buena compañía y el aire fresco son más que suficientes.























