El baño industrial toma como referencia los aseos utilitarios de antiguas fábricas y almacenes — espacios donde las tuberías vistas, las paredes de hormigón y los accesorios metálicos eran la norma, no una elección estética. En un entorno residencial, esta estética en bruto se refina lo justo para garantizar el confort, sin renunciar a la honestidad de los materiales que define el estilo. El resultado es un baño que transmite solidez y carácter, muy alejado de la perfección brillante de un spa convencional.
El mueble lavabo marca el tono: un grueso tablón de madera reciclada fijado a la pared que sostiene un lavabo sobre encimera de hormigón o cobre, con un grifo mural en negro mate. En la parte inferior, la fontanería queda parcialmente a la vista — una decisión deliberada que convierte las tuberías en elementos escultóricos. La mampara de ducha utiliza un panel de cristal con estructura de acero negro estilo crittall que evoca las ventanas de fábrica, con un sistema de ducha lluvia de tuberías expuestas al fondo.
Las superficies de todo el baño tienen efecto hormigón: paredes de microcemento, suelos de baldosa de porcelana de gran formato y encimera de hormigón. Estas superficies monolíticas se suavizan con elementos cálidos cuidadosamente elegidos — un banco de teca dentro de la ducha, una pila de toallas de algodón orgánico sobre una escalera de hierro y una iluminación blanca cálida detrás de un espejo de marco metálico. El baño industrial es austero en apariencia, pero nunca resulta frío ni inhóspito.























